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23.9.11

Yogurt y miel ♥

Cuando tenía como 11 años y con mi mamá y mi hermano vivíamos en la casa del tata, llegó a nosotros un cachorrito negro. No me acuerdo cómo llegó a ser nuestro, y tampoco me acuerdo cuántos días alcanzó a serlo, sólo recuerdo que fue muy poco, un par de días tal vez, pero mientras estuvo con nosotros formé con el (o ella) un lazo tan especial que hasta el día de hoy no he podido olvidar. Yo decía que era hijo mio y me encargué de darle comida y cariño, de cuidarlo y jugar con el, hacerlo feliz mientras pudiera, porque yo bien sabía que no podría tenerlo por mucho.

Lamento no poder recordar mucho, es que tengo vagos recuerdos de los que fue mi infancia desde los 13 años hacia atrás, y es como si sólo tuviera recuerdos de algunos eventos puntuales en mi vida, que de alguna manera me marcaron, pero sin muchos detalles.

Por esos días el tata con mi abuela no estaban en la casa, no me acuerdo donde andaban, y por eso no más pudimos entrar al cachorrito, porque mis abuelos son super pesados (cosa sería), si me lo preguntaran ahora; jamás me haría ilusión de entrar a un animalito a su casa, pero en ese tiempo teníamos la esperanza que el tata se apiadara del el perrito, y nos diera permiso para conservarlo, mal que mal nosotros sólo estábamos de allegados en su casa.
Y bueno, ya se imaginan cual fue respuesta..
De muy mala manera, recuerdo, el muy pesado viejo nos obligó a abandonarlo, me obligó a hacer una de las cosas que más me ha dolido hacer en la vida, y una de las cosas más imperdonables que creo que existen.

Junto con mi mamá y mi hermano fuimos a dejarlo a un pasaje de no muy lejos. Jamás podré olvidar su carita, su mirada y su llanto, cuando entre los tres tuvimos que espantarlo y corretiarlo porque intentaba seguirnos.
El último recuerdo que tengo fue cuando mire para atrás y lo vi como escondido tras la rueda de un camión allí estacionado, mirándonos, con cara de entender por qué lo dejábamos ahí. Uno de mis peores recuerdos.

Años después, como a los 14, tuve otra vez una experiencia parecida, pero con una gatita chiquitita. También fue mía como una hija por un par de días, también fue un lazo especial, no se como describirlo, la mayoría de la gente no entiende.
Pero mi perra, que en ese tiempo estaba amamantando a su primera camada de perritos, la agarró y la zamarreó un par de veces por acercarse a ella y sus crías. No pareció ser muy fuerte ni violento, pero al rato la gatita empezó con vómitos y a decaerse. La noche de ese mismo día murió.
Siempre me culpé por eso, yo abrí la puerta, yo dejé que saliera a donde estaban los demás perritos, y yo tenía que cuidarla.

He tenido muchos animales en mi vida: perros, gatos y conejos, se han enfermado u otros se han perdido, y obviamente he sufrido, pero este perrito y esta gatita me marcaron, a pesar de haberlos tenido a los dos un par de días. Es una culpa y una pena que cargo.

Y ayer otra vez me pasó.


El es Yogurt y Miel ♥, le puse así porque lo bañé con un shampoo de yogurt y miel. También lo tuve un par de días, y también llegó a mi por accidente. Iba pasando con su mamá y sus otros hermanos por afuera de mi casa y se apartó de ellos cuando los pesados de mis perros salieron a olisquearlos.
Mi papá dijo que podía conservarlo, pero si su mamá 'venía a buscarlo' tenía que devolverlo. Que estupidez, como si una perra fuera tan responsable como una persona. Y como yo pensaba que eso no pasaría lo bañé ♥, jurando que se quedaría conmigo para siempre.
Pero ayer en la noche la perra andaba por acá, y yo sólo pensando en obedecer la orden weona de mi papá saqué a Yogurt y Miel de su cajita donde dormía para llevárselo a su mamá.
El pobrecito parecía una verdadera guagua cuando la vio, corrió a ella a chuparle las tetas que le colgaban, lloriqueando y moviendo su colita, y aquí mi error: como recién lo había bañado, la perra no lo reconoció, le gruñía y se alejaba de él, entonces recién ahí hice caso a lo que yo pensaba que era lo mejor, ni ahí con lo que mi papá dijera. Traté de recuperarlo, pero entre que la perra se iba a lejando, el perrito la seguía, mis perros les ladraban, y la luz de ese poste culiao se prendía y se apagaba, no lo conseguí. Corrí a mi pieza a buscar una linterna, definitivamente, quería recuperarlo, pero cuando salí ya no estaban por ninguna parte.
Otra vez me siento culpable, lo saqué de donde estaba durmiendo calentito y tranquilo, lo bañé e hice que su mamá no lo reconociera, pero lo peor, le hice caso a mi papá ¬¬. Ahora no puedo dejar de pensar dónde estará, cómo estará u.u pobrecito :'(

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Perdóname guatón ♥

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